sábado, 29 de septiembre de 2007

Los ejecutivos de las pymes traen noticias


El 53% de los pequeños y medianos empresarios de América latina considera el comercio de China como competencia desleal; el 41% de las pymes no desea que la influencia del gigante asiático en la región crezca, pero el 58% lo ve como una oportunidad de negocios.


Estas conclusiones surgen del Latin America Business Monitor (LABM), un estudio presentado por la empresa de mensajería UPS el 12 de este mes. Se trata de la segunda edición del LABM, que basó sus resultados en 580 entrevistas realizadas a ejecutivos de pymes de la Argentina, Brasil, Costa Rica, México y República Dominicana, donde opinaron sobre la economía de América latina, el comercio internacional y el ambiente de negocios, entre otros temas.


Mientras China genera una dualidad entre los hombres de negocios de nuestra región, los encuestados señalan que es conveniente que Brasil (94%) y México (85%) aumenten su influencia política y económica.


Respecto de la globalización, el 73% de los directivos asegura que ofrece más beneficios que desventajas y que el impacto en sus empresas puede representar una oportunidad: el 44% cree que impulsará sus ganancias y el 39% estima que reducirá los costos e intensificará la competitividad.


Frenos a la expansión


El estudio menciona que las principales barreras para la expansión de los negocios se sitúan en la estructura tributaria y en la dificultad para encontrar distribuidores y proveedores confiables.


Durante el análisis de los resultados del estudio, el economista Abel Viglione dijo: "En la Argentina, la presión tributaria promedio es del 39%, la misma que enfrenta una empresa española y similar a la de los Estados Unidos, cuyo PBI per cápita es de 35 mil dólares".


"Lo que queda claro de los resultados del Latin America Business Monitor de este año es que los ejecutivos confían en que la región está bien posicionada para expandir su crecimiento, que ya lleva cinco años", dijo Germán Riccardo, director general de UPS Argentina. Y se refiere a que las empresas latinoamericanas aseguran que, si bien los próximos 12 meses serán favorables para ellas, su éxito será aún más pronunciado en tres años.


En opinión del economista Abel Viglione, "el único outsider sobre el crecimiento esperado en el largo plazo versus el de corto plazo es la Argentina", dijo Viglione. Si bien en el corto plazo el 73% de los empresarios argentinos es optimista respecto de las perspectivas económicas del país, este porcentaje cae al 59% cuando se les pregunta sobre los próximos tres años.


Estos pronósticos económicos se trasladan a la política de contratación de personal de las pymes pues, mientras en el resto de los países encuestados el 60% declaró que aumentará su dotación en los próximos doce meses, sólo el 34% de los argentinos informaron que también lo harán, incluso, el 5% piensa reducir su planta.


¿Por qué existe entre los argentinos esta tendencia a subestimar el futuro? Viglione lo atribuye a la observación empírica y al hecho de que la Argentina registró en el pasado fuertes ciclos de crecimiento seguidos por fuertes caídas del PBI. "Los condicionantes para aumentar el empleo son el incremento de los costos laborales, la baja calificación de los desocupados y la suba de los salarios porque, al acercarse la economía al pleno empleo, las empresas intentan captar a los trabajadores que ya están ocupados", explicó. Por esta razón, cree que la Argentina debería realizar un gran esfuerzo en mejorar su educación técnica; hoy, cinco de cada diez pymes tienen dificultades para encontrar personal calificado.

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